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Flora Reserva Natural Tisey-Estanzuela

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Indice del artículo
Flora Reserva Natural Tisey-Estanzuela
Páginas 2
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Vegetación

En general, la vegetación de la Reserva, se desarrolla dentro de la zona de vida de bosque Sub Tropical, transición a húmeda, Sub Tropical húmeda y Montano transición a húmedo, del sistema de Holdridge y dentro de lo que Salas (1993), describe como Zona Ecológica II, sector Nor Central. Esta zona se caracteriza por tener un clima generalmente fresco; con temperaturas bajas de hasta 17° C en las cumbres, precipitaciones durante períodos de seis meses de lluvia, permitiendo la ocurrencia de especies latifoliadas y coníferas que varían en composición y distribución, obedeciendo al patrón de las pendientes y a tipologías de suelos, en este caso, suelos superficiales ácidos, suelos francos y suelos franco arcillo arenosos que permiten la dominancia de fragmentos de especies descritas por Salas (1993) como bosques medianos a bajos sub caducifolios de zonas cálidas y semi húmedas, bosques medianos o altos perennifolios de zonas muy frescas y húmedas y bosques medianos a altos perennifolios de zonas muy frescas y húmedas (Nebliselvas de altura).

En los macizos montañosos, la vegetación se ha desarrollado en fajas de vegetación que varían en su composición de acuerdo a los rangos altitudinales; en estos casos hay un predominio marcado de la especie de Pino blanco (Pinus maximinoi) en los sitios más altos, como es el Cerro Tisey, y la dominancia de la especie de Pino (Pinus oocarpa) en las laderas y partes más bajas que bordean los sitios más altos, como es el caso de la ocurrencia de Pinus oocarpa en los rangos de 1,200 msnm en lugares como El Pastoreo, Llano El Coral en el sector nor oeste de Almaciguera y en las comunidades de Almaciguera, El Carmen La Garnacha y sector nor oeste al poblado de San Nicolás en la comunidad La Sirena y Las Tablas.

En el bosque con características montano húmedo se encuentra la asociación de pino (Pinus oocarpa) con roble amarillo (Quercus segoviensis) (MARENA / FUNDENIC SOS, 1999). Esta asociación reviste particular importancia, dado que el Área Protegida representa el límite sur de ésta asociación (WWF, UICN 2001) en el Continente Americano.

Cuadro. Tipología de la vegetación de acuerdo a su composición de especies y formas de vida en el Área Protegida Tisey - Estanzuela.

Tipo de Vegetación o Cobertura No. de Fragmentos
Area Total (ha)
% del Area Total
Bosque Achaparrado
1
17.79
0.19
Bosque de Galería
10
39.00
0.42
Cultivo Perenne
10
31.54
0.34
Pino
22
1,071.29
11.45
Roble
32
362.64
3.88
Roble Mixto*
32
208.04
2.22
Árboles en Potreros y Vegetación Secundaria
116
5,243.99
56.07
Bosque Latifoliado
126
550.55
5.89
Bosque Mixto**
234
829.86
8.87
Áreas Abiertas de Cultivos y Pastizales
326
998.67
10.68
TOTAL
909
9,353.37
100.00
El bosque Roble mixto, tiene una dominancia de roble de aproximadamente un 70%.

El bosque mixto tiene una dominancia de 50 % de pino y 50% de roble.

Los árboles en potreros están dominando el paisaje del área protegida con 5,243.99 ha, un 56% del área total; seguidos por los pinares con 1,071.29 ha, un 11.45 % del área total; las áreas abiertas de cultivos y pastizales con 998.67 ha, un 10.6%; los bosques mixtos de roble y pino con 829.86 ha, un 8.8 %; bosques latifoliados con 550.55 ha, un 5.88%; los bosques de roble que conforman 362.64 ha, un 3.8% del área total; seguidos por bosques de roble mixto, donde predomina el roble con 208.04, un 2.22% del área total; y pequeños fragmentos de bosque achaparrado, bosque de galería con vegetación muy pobre y cultivos perenne de café que juntos suman un 0.936% del área total.

En cuanto a la fragmentación, las áreas abiertas de cultivos y pastizales son las que representan el mayor número de parches, con un total de 326 parches, 35 % del área total; seguidos por las áreas de bosque mixto, donde hay una proporción similar entre pino y roble que ocupan un total de 234 parches (25.88%); bosques latifoliados de carbonales y escasos robles en elevaciones mayores a 1,000 m de altura y especies latifoliadas de trópico seco latifoliado en alturas inferiores a los 800 metros con un 13%; seguidos por bosques de pino con 22 fragmentos, un 2.4 % y los cultivos perennes como café y bosques de galería son los menos representados en el paisaje ocupan una proporción de 2.2% del total de parches existentes.
Al analizar la tipificación de los ecosistemas que están dominando el Área Protegida; el área reviste importancia dada su alta fragmentación y los escasos reductos de hábitat interior que aún conservan en este caso para la tipología de bosques de pino y para los bosques de roble; en tanto el bosque mixto claramente fragmentado y con parches de tamaño inferior a las 50 ha (EER Pérez y Mejía 2002) y de promedio aproximado 2 ha por parche, hace indicar que en el área se ha ido sustituyendo el uso potencial de los suelos y esto ha dado lugar a la combinación de las especies Quercus segoviensis, Encino (Quercus sapotifollium) y Pinus Oocarpa en las áreas que en un tiempo fueron dominadas por pinares. El hecho de que hoy el paisaje sea dominado por hábitat de borde, hace indicar que la proporción relativa de las especies leñosas en fragmentos cambian en relación a los bosques continuos de pino y bosques de roble representados con hábitat mayores de 50 ha, debido a las especies de la comunidad de borde, en este caso especies del género Calliandra o Barba de Chivo según su nombre común.

Las comunidades florísticas de borde, como Calliandra, Quercus segoviensis, Lysiloma, Casia pennatula, etc., son especies de las comunidades de borde que son más resistentes a la luz, fuego y viento y son capaces de asegurar la estabilidad y persistencia del fragmento, además de que promueven su diversidad de especies, a como lo señalan (Kellman et al 1996, citado por Pérez y Mejía, 2002).

El bosque achaparrado: Predomina la especie de Pinus maximinoi, Quercus segoviensis, Solanum ochraceo - ferrugin, Aclepias similis; este tipo de vegetación merece un estudio botánico específico donde se identifiquen todas las especies presentes.

Bosque mixto: Predominan las especies Quercus segoviense, Quercus sapotifolia, Pinus oocarpa, Lysiloma auritum, Myrsine pelucido - punctata y una especie desconocida.

Bosque latifoliado sub tropical (seco): En el bosque latifoliado se encontró una dominancia de especies latifoliadas de bosque seco, la especie más dominante se corresponde a una especie de comportamiento heliófito, como es el Capulín (Trema micrantha), Carbón (Acacia pennatula), Guácimo de ternero (Guazuma ulmifolia), Guanacaste blanco (Albizia caribaea), Majagua (Heliocarpus appendiculatus), la cual sugiere que la mayoría de estas especies encontradas son especies de bosques secundarios, de acuerdo a la dominancia de los diámetros en las clases diamétricas intermedias entre 10 a 30 cm de dap. Los sitios donde se encuentra estos tipos de bosques, son las partes más bajas hacia el sector de mesas El Jícaro, Cerro El Jicote, sector Aceituna, Nacascolo, sector de La Tunosa y en las partes bajas de San Marcos de Apaguagí (Pérez y Mejía, 2002).

Bosques de roble: La dominancia de roble y roble encino es notoria en fragmentos de bosque en el Sector Las Cuchillas al centro del AP y sector El Bonete - La Tejera al sur este del AP. La composición de especies es con predominio de Quercus segoviensis y Quercus sapotifolium.

Bosque de pino:
La especie que predomina es el Pinus oocarpa, combinada con Quercus sapotifolia y la especie Pinus maximinoi en el sector de cerro Tisey y Divisadero. Entre los arbustos y herbáceas acompañantes de pinares están: Sporobolus, Pseudoelephantopus, Gnafalium, Eclipta, Tridax y Conizia. Entre las leguminosas están Desmodium barabatum, Desmodium carum y Desmodium sericophyllum, teramnus uncinatum y Macroptilium atopurpureus, Trencilla (Zornia) Eriosema, y la Zarza común (MARENA / FUNDENIC SOS 1999).

Bosque de galería: En bosque de galería se incluye la vegetación registrada a la orilla de ríos y quebradas encontradas en el Área protegida y la Zona de Amortiguamiento, principalmente el Río Estelí, Laguna El Carrizo, Quebrada Nacascolo, Quebrada al Cerro La Escala, etc. Se registran especies como las Ingas, género Ficus y Cecropia.
Composición florística


En el área se registraron, para todas las categorías de tamaño, 160 especies e incluyen las siguientes formas de vida: árboles, arbustos, hierbas, epífitas y bejucos (Ruiz Rosario, 2000). Este total de especies se concentra en 57 familias botánicas, distribuidas en las 160 especies, en donde las Staphyllaceae, Sterculiaceae, Styracaceae, Symplocaceae, Thymeliaceae, Tiliaceae, Ulmaceae y Urticaceae fueron las que presentaron solamente una especie; en cambio las familias más representadas fueron las Mimosaceae con 13 especies, Euphorbiaceae con 10 especies, y las familias Fabaceae, Myrtaceae y Moraceae con 7 especies cada una.

Las Mimosaceae juegan un papel ecológico muy importante, al juzgar por la diversidad de especies que se localizan en este grupo. Especies como el Cornizuelo (Acacia collinsii), Carbón (Acacia pennatula), Quebracho (Acacia angustisima (Mill.) Kuntze), Espino blanco (Acacia farnesiana (L.) Will.), especies del género Calliandra muy asociadas a pinares y robledales fragmentados, Ingas asociados a cauces y quebradas y las Mimosas o zarzas que predominan en asocio con pino y Quercus.


Fauna

La evaluación ecológica rápida reciente (Zegarra y Buitrago, 2002) reporta listado de especies observadas y otras reportadas por estudios anteriores (en Anexo No.7). En la EER 2002 se registró un total de 62 especies de aves. De las 62 especies, 4 son migratorias - pasan el invierno aquí o sólo están de paso-, en su viaje hacia el sur y 2 son especies con poblaciones migratorias pero también con poblaciones residentes en el país, y de estas se encuentran 7 en los listados de CITES. Dentro de los sitios donde se reporta la mayor diversidad de aves observadas, de acuerdo al índice de diversidad de Shannon y de Simpson, se reporta el bosque seco como el ecosistema que tiene mayor diversidad sobre todos los otros lugares de muestreo, salvo el robledal (Zegarra y Buitrago, 2002). Este resultado es estadísticamente significativo, los datos del robledal lo sitúan en un segundo lugar en diversidad, siendo la diferencia estadísticamente significativa en el caso de la diferencia con el bosque achaparrado y la agricultura (Zegarra y Buitrago, 2002). La cantidad de aves encontradas en la Reserva Natural, se corresponde al 10% de la cantidad de aves reportadas en la Lista de Aves de Nicaragua de Martínez-Sánchez (2000) - la más completa publicada hasta la actualidad. (Anexos No. 7 y No. 9, Listado de las especies y fotografías).

Se reportan además 28 especies de mamíferos; el grupo que más aporta a este número es el de los murciélagos. Los únicos mamíferos observados directamente sin haber sido capturados fueron la ardilla y un ratón arbóreo (Oecomys spp), el cual fue detectado por su extraño llamado nocturno similar al de un ave. Los otros mamíferos registrados por los investigadores se evidenciaron a través de huellas de venado (Odocoileus virginianus) y guatuza (Dasyprocta sp.), fecas y los restos óseos de una mandíbula.

Para el caso de los murciélagos las especies capturadas son 15 (ver listas en Anexo 7); de ellas dos se alimentan preferentemente de grandes insectos; cuatro son nectarívoras, aunque también comen frutos, polen e insectos; siete son principalmente frugívoras; una se alimenta de sangre de otros mamíferos; y finalmente, uno de insectos pequeños (Emmons, 1997). Cabe resaltar la abundancia de individuos de Ratón común (Peromyscus mexicanus) que fue encontrada casi en la totalidad de los sitios evaluados.

El ecosistema de robledal fue el que proporcionó la mayor diversidad de especies, en el caso de la herpetofauna se reportan 10 especies de reptiles.

En el caso de los mamíferos pequeños, los géneros de murciélagos Artibeus y Carollia, son muy comunes en el bosque tropical y debido a su adaptabilidad a distintos tipos de hábitat y a sus hábitos frugívoros principalmente fungen como unos de los más importantes dispersores de semillas del bosque. De otro lado, las especies nectarívoras contaron con marcada presencia en tres de los puntos de estudio; esta especie cumple mayormente su papel en el bosque como polinizador (Emmons, 1997) y las cantidades de estos animales así como de colibríes llama la atención sobre el grado de especialización de las comunidades vegetales en sus estrategias reproductivas.

Los pobladores locales hablan de mamíferos mayores, tales como el venado, y hacen alusión a la cacería ocasional de estos; sin embargo cabe resaltar que no se pudo observar ni un solo individuo perteneciente a estas especies en el tiempo de estudio. Asimismo, los pobladores mencionan la muy esporádica visita de felinos grandes como el jaguar (Panthera onca) hacia el lado del bosque seco.

La relativamente gran abundancia de ratones de la especie Peromyscus mexicanus puede estar ligada directamente a la escasez de serpientes en las áreas no afectadas por la matriz agrícola. La falta de sapos y reptiles pequeños en la mayor parte de los puntos de evaluación requiere hacer un diagnóstico de calidad de aguas, dado el caso de uso de agroquímicos en el Área Protegida. La presencia de serpientes que se alimentan de sapos o reptiles pequeños fue también sumamente escasa.

Aparentemente las poblaciones de Pichete verde (Sceloporus malachiticus), (ver Anexo 9), se encuentran en buen estado y es de gran interés en el comercio de animales vivos. La presencia de poblaciones aparentemente saludables como ésta en un área protegida es alentadora en el sentido que permite la conservación de una especie presionada por la actividad extractiva.

Dentro de las expectativas en la calidad de fauna encontrada dentro del Área Protegida, se presenta el turismo ornitológico como una fuerte opción, ya que es una actividad que viene tomando auge en las últimas décadas. Para este fin es de principal importancia el bosque achaparrado de altura por su abundancia de colibríes.

Especies en extinción y pérdida de hábitat

En la Reserva Natural se reportan 7 especies de aves, 2 especies de mamíferos y 2 de reptiles, citadas dentro de los listados de CITES y de la regulación nacional con aplicaciones de vedas con condición que le otorga un valor adicional al manejo y conservación de estas especies dentro de la Reserva Natural (Zegarra y Buitrago, 2002).

Alguna disposición de microambientes y de alimentos para ciertos grupos de aves en zonas altas y de vegetación de pinares hacen posible que en la Reserva Natural todavía se observen con densidades alentadoras grupos de aves, como los colibríes, que pueden desarrollar sus ciclos en áreas con fuerte presión y efecto de borde (Zegarra y Buitrago, 2002). A pesar de la pérdida de hábitat, dentro de las áreas donde se observó mayor cantidad de colibríes se reportan las cercanas a Monte Verde, bajando hacia Laguna Las Trojas.

Los ecosistemas más recomendables para el avistamiento de mayor cantidad de aves, son los remanentes de bosque seco, bosque achaparrado donde hay abundancia de colibríes y el bosque de roble.

 
Copyright © MARENA 2010